Retos y oportunidades para el sector del metal
JOSÉ MARÍA TEJERO / Secretario General de Confemetal
Hablar del futuro del sector del metal supone abrir un abanico de posibilidades con innumerables retos, oportunidades y amenazas propios de una economía globalizada, hipercompetitiva y, progresivamente, cada vez más desintegrado por regiones económicas rivales.
Las relaciones laborales están viviendo un periodo de alta actividad. Confemetal está trabajando de forma muy intensa en pro de defender los intereses de las empresas y sus organizaciones, una vez que la agenda de la ministra de Trabajo enfoca sus principales propuestas hacia la merma competitiva del tejido productivo.
El registro horario electrónico, la modificación del Real Decreto del Salario Mínimo Interprofesional, la Ley de prevención de riesgos laborales o la ampliación de diversos permisos son algunas de las piezas que se están moviendo en el tablero y que, desde esta organización estamos trabajando -a través de las distintas comisiones técnicas de CEOE y en colaboración con nuestras organizaciones miembro- por una legislación laboral que favorezca la actividad empresarial, ofrezca seguridad jurídica y respete al diálogo social.
Además de las cuestiones laborales citadas, el sector afronta lo que desde Confemetal venimos denominando un “reto” y una “oportunidad”. Las empresas del metal tienen serias dificultades para contratar profesionales cualificados, siendo especialmente relevante a la hora de abordar el relevo generacional en las plantillas. Trabajamos para dar a conocer las oportunidades que ofrece este sector y desterrar los mitos que rodean a las actividades del metal.
Estamos totalmente convencidos de que un sector innovador, con uso intensivo de la tecnología y que promueve el aprendizaje continuo ha de ser la puerta de entrada a una carrera laboral llena de oportunidades y proyectos apasionantes para miles de jóvenes que hoy están por decidir su futuro, y también para quienes desean reciclar su perfil profesional.
El sector del metal español forma parte de una región otrora líder e innovadora como la Unión Europea. Durante décadas se ha ido quedando rezagada frente a terceros países como Estados Unidos, que ha ampliado su brecha productiva frente a la industria europea, y economías emergentes –no solo China- que han ido alojando las sedes deslocalizadas de las manufacturas de Europa occidental.
El tablero europeo ha jugado sus piezas hacia las ambiciones medioambientales, las exigencias ‘verdes’ y las exigencias burocráticas, elaborando un cóctel perfecto que ha desvirtuado la unidad del mercado interior y provocando una desventaja competitiva frente a países que subsidian a sus industrias y que no están sometidas a tal nivel de condicionantes. La transición verde es una realidad en la que debemos ser coherentes y prácticos para no comprometer la competitividad empresarial a costa de estos objetivos.
La pérdida de competitividad industrial en España y Europa ha sido causa-efecto de la menor apuesta de Europa por sus industrias en ausencia de un plan educativo alineado con las necesidades reales del mercado laboral, así como de la sobrerregulación. La competencia global demanda precisamente lo contrario: formación de entrada al mundo laboral y aprendizaje continuo, más inversión y facilidades para llevar a cabo una reindustrialización inteligente.
La transformación hacia una industria digital es una tarea que ya están afrontando las empresas, cada una con sus limitaciones. La sensación es que todavía desconocemos del verdadero potencial disruptor del uso de la IA en el sector del metal. Y la certeza, que debemos dotar de capacidades a las pymes del metal para mejorar su capacidad productiva.